Clínica de Acupuntura

Dra Mª Luisa Monterde     &     Dr Héctor Simón

Blog

Microbiota

Dr. Héctor Simón

Creado el miércoles 11 de septiembre del 2019

Vamos a dar unas pinceladas a ciertos conceptos, de los que hablamos a menudo con nuestros pacientes en la Clínica.

¿Qué es la microbiota?

Es el conjunto de microorganismos que habita nuestro cuerpo. Desde la boca hasta el ano, la piel y mucosas, cada vez se va ampliando a más lugares, parece que cada parte del cuerpo tiene sus propias comunidades microbianas. Así tenemos microbiota intestinal, oral, cutánea, vaginal, respiratoria, incluso cardiaca y cerebral.

Pero, ¿hemos dicho microorganismos? Eso son bacterias, virus, hongos arqueas… es lo que asociamos normalmente a enfermedades.

Cuando apareció la vida pluricelular en la tierra, la unicelular (microbios) llevaba aquí más de 1.500 millones de años.Ellos estaban antes, así que todos, desde los dinosaurios, las medusas, las plantas y nosotros, hemos tenido que aprender a convivir con ellos.

Resulta que estas comunidades forman parte de nosotros y nosotros de ellas.

Nuestra microbiota intestinal contiene 100 billones de microorganismos (tenemos más células microbianas que propias), incluyendo como mínimo 1.000 especies diferentes de bacterias que pueden pesar hasta 2kg. Tienen más de 3 millones de genes, el denominado MICROBIOMA, 150 veces más que en el genoma humano.

Solo un tercio de nuestra microbiota intestinal es común a la mayoría de la gente, mientras que los otros dos tercios son específicos en cada persona. Los mismos microbios parecen no actuar exactamente igual en diferentes personas.

Los microbios no solo son la clave para la digestión de los alimentos, sino que además controlan las calorías que absorbemos y suministran enzimas y vitaminas vitales, al tiempo que conservan sano el sistema inmunitario. A lo largo de millones de años hemos evolucionado junto a ellos en aras de la supervivencia mutua. Pero vemos que en comparación con nuestros antepasados que vivían fuera de las ciudades y seguían dietas ricas y variadas sin antibióticos, nosotros tenemos únicamente una pequeña parte de las diversas especies microbianas que tenían ellos.

¿Cómo nos colonizan?

Inicialmente se pensaba que nacíamos libres de gérmenes, pero ya se sabe que la colonización del nuevo ser empieza pronto, intra-útero. Así en la placenta se produce una selección de determinadas bacterias que iniciaran la colonización del sistema digestivo del bebe.

Posteriormente durante el nacimiento, al pasar por el canal del parto, muchos microbios entraran en contacto con el bebe, debido a la proximidad y a la presión de todos los esfínteres, una ligera mezcla de microbios fecales y urinarios de la madre también colonizan al bebe. Otro grupo de microbios presentes en la piel de las piernas y las manos de la madre entran en acción. Tras el primer trago de leche, gran cantidad de bacterias provenientes del sistema digestivo materno, continúan con el establecimiento de las colonias, que seguirán creciendo durante la lactancia.

Cuando el parto no es normal, y es necesario realizar una cesárea, las colonias bacterianas cambian drásticamente. Predominando las del ambiente quirúrgico y las de la piel del personal medico.

Si el niño no es amamantado también tendrá colonias diferentes. Ni mejor ni peor, pero diferentes a las que hemos recibido durante los últimos 350.000 años.

Conforme el niño va creciendo y se va relacionando con el exterior, otras personas, animales de la casa, tierra, plantas, agua… su cuerpo se va “llenando” de tipos de bacterias.

El proceso de colonización no es aleatorio, ha sido planeado y ajustado con precisión a lo largo de millones de años. Todos los mamíferos y muchos otros animales, transmiten a sus bebes sus microbios cuidadosamente seleccionados.

Este tipo de transmisión universal hace pensar en lo imprescindibles que son para la vida.

El sistema inmunológico está preparado para “dejar” entrar a todos estos microorganismos, así vemos que es fundamental de cara al establecimiento de una microbiota adecuada para la vida, el dejar que los niños tengan una relación frecuente con el mundo natural: jueguen en el suelo, se ensucien de tierra, etc.… ya que los suelos desinfectados de nuestros pisos no tienen suficiente cantidad de estos elementos fundamentales en esta etapa de la persona. Se ha visto que los niños mas encerrados en pisos, con menos acceso a la naturaleza, tienen posteriormente más posibilidades de tener asma, alergias y otras patologías.

Nuestra microbiota intestinal contiene 100 billones de microorganismos incluyendo como mínimo 1.000 especies diferentes de bacterias que pueden pesar hasta 2kg.

La microbiota se estabiliza relativamente hacia los 3-5 años de edad, constituyendo la microbiota nativa. Sin embargo seguirá evolucionando a través de todas las incidencias de la vida. Si tiene un hijo/a regálele abundantes momentos en la naturaleza, para conformar una microbiota variada y así protegerle de múltiples enfermedades en la niñez y de adulto.

En el polvo, la suciedad, el agua y el aire hay millones de especies que no tienen interés en colonizarnos.

Los que si colonizan seres humanos son muy especializados, tienen por ejemplo, genes reducidos para asegurar que no haya mecanismos que se solapen con el anfitrión humano. Y es que los seres humanos compartimos el 38% de nuestros genes con los microbios que tenemos.

¿Qué funciones tiene la microbiota?

Entre las más importantes están:

En resumen: La microbiota es el conjunto de microorganismos que habita el interior de nuestro cuerpo (bacterias, virus, hongos, levaduras…) poseen sus propios genes->microbioma, a partir de los cuales producen proteínas funcionales y metabolitos que tienen unas 20.000 funciones biológicas. Por esto, la microbiota ideal es una con gran variedad de microorganismos.

Cuanto menos civilizada está una sociedad, mayor variedad microbiana. Así, las microbiotas más diversas se encuentran hoy en día entre pueblos como los bosquimanos SAN, los hazda, y los que más tienen son los yanomami amazónicos.

En el mundo occidental se observa un descenso progresivo de la variedad microbiana, disminuyendo cada década a gran velocidad. Esto se achaca al uso y abuso de antibióticos, pesticidas, aditivos alimenticios, estrés, alimentación inadecuada, etc.

La alimentación que seguimos en el mundo occidental es, en general, una alimentación DISBIOTICA (alteración negativa de la microbiota intestinal), tanto por la cantidad, composición y calidad de los alimentos, como por la gran cantidad de aditivos:

Vemos como la occidentalización aporta grandes mejoras y logros, pero también algunos problemas como la disbiosis.

¿Qué es la disbiosis?

Es la pérdida de equilibrio en la composición de la Microbiota. Se relaciona con:

¿Qué opciones de tratamiento tenemos?

En los últimos años han proliferado medicamentos-suplementos alimenticios:


También técnicas como:


Muchas veces nuestros pacientes nos preguntan por suplementos y otras cosas externas que mejoren su microbiota.Nosotros pensamos que existe una mercantilización de la microbiota, esto es, desde que se empezó a hablar de ella, han proliferado innumerables complementos alimenticios, en forma de probióticos y también prebióticos, pero viendo nuestro diseño evolutivo, observamos que estos compuestos están todos en la naturaleza, es más, durante miles de años los hemos conseguido allí. Por tanto tiene sentido pensar que nuestro organismo está adaptado a hacerlo de esta manera, y tal vez los compuestos pre-pro bióticos de síntesis no sean la mejor opción. Además no se sabe todavía qué sucede tras la toma de estos compuestos a largo plazo (todavía no lo ha hecho nadie), en cambio se sabe que no hay problema con la alimentación prebiótica, practicada por todas las culturas durante miles de años.

Tampoco podemos guiarnos por los análisis de microbiota, en los cuales se analizan unos pocos cientos de tipos bacterianos, pero sabemos que hay miles de tipos, que interactúan de maneras desconocidas, además de virus, hongos y arqueas… que me digan en una analítica que tengo tal o cual desequilibrio… pues… pensamos que todavía se sabe poco sobre las interacciones microbianas, pero hay avidez por sacar el dinero a la gente.

Aparte están las patologías muy graves, donde la persona muy debilitada precisa las “pastillas” con probioticos, pero incluso en estos casos es discutible.

Nosotros, desde Clínicas Nu, abogamos por el cambio personal en la alimentación, es muchísimo más barato y precisa un compromiso por parte de la persona, que debe formarse y empoderarse del hecho de alimentar a sus colonias bacterianas. Esto es muy positivo de cara a modificar el estilo de vida.

Vemos que todo esto es difícil de llevar a cabo en un estilo de vida occidental, sin la dieta adecuada, el movimiento adecuado,exposición a la naturaleza, contacto con animales, suciedad,exposición solar adecuada… por tanto el cambio en el estilo de vida se posiciona como algo fundamental de cara a mejorar nuestro nivel de salud.

Debemos ir introduciendo pequeños cambios en nuestra manera de vivir, que sean coherentes con nuestro diseño evolutivo.

Y es que: nada cambia, si no cambias nada…

A nivel alimenticio: lo veremos en otro post: “como ayudar a nuestra microbiota”, pero de momento:

Ayuno intermitente: favorece la existencia de microbios buenos.

Las dietas con alto contenido en azúcar o alimentos procesados son negativas para la microbiota.

Las dietas con alto contenido en fruta y verdura son buenas para la microbiota, cuanto más variada mejor. Nuestros antepasados ingerían regularmente en una semana unos 150 ingredientes distintos. En la actualidad la mayoría de las personas comen menos de 20, muchos de los cuales están refinados artificialmente. Por desgracia, casi todos los productos alimenticios procesados provienen solo de cuatro ingredientes: maíz, soja, trigo o carne.

“Come comida, sobre todo plantas, pero no demasiadas”

Así estableceríamos unas recomendaciones generales:

Establecer 10-20 tipos de comida a la semana que sean buenos para los microbios: como: Frutas, verduras crudas, legumbres, aceite oliva, frutos secos, fibra, polifenoles, Acariciar animales, ayuno intermitente, queso tradicional, yogur sin descremar, fermentados (kéfir, chucrut…). Lo veremos con más detalle en otro post.

Promover parto vía vaginal, siempre que sea posible.

Reducir uso antibióticos según lo recomendado por las guías clínicas, hoy en día España está lejos de ser un modelo en cuanto al uso adecuado de estos medicamentos.

Redefinir el concepto de higiene. Pasar más tiempo al aire libre, permitiendo a los niños “ensuciarse” y por ejemplo, tener un huerto.

Y por último y más complejo, los gobiernos deberían reducir subvenciones a maíz, soja y azúcar.

Seguiremos hablando de este apasionante tema en próximos posts.


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